Amor y alimentación: Love is love?

Sobre las funciones de la alimentación más allá de lo meramente nutricional se ha escrito mucho. Un buen resumen de ello es el listado que sigue a continuación¹, y que pareciera estar presente en todas las culturas:

  1. Satisfacer el hambre y nutrir el cuerpo
  2. Iniciar y mantener relaciones personales y de negocios
  3. Demostrar la naturaleza y extensión de las relaciones sociales
  4. Proporcionar un foco para las actividades comunitarias
  5. Expresar amor y cariño
  6. Expresar individualidad
  7. Proclamar la distintividad del grupo
  8. Demostrar la pertenencia a un grupo
  9. Hace frente a estrés psicológicos o emocionales
  10. Significar estatus social
  11. Recompensas o castigos
  12. Reforzar la autoestima y ganar reconocimiento
  13. Ejercer poder político y económico
  14. Prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades mentales
  15. Prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades mentales
  16. Simbolizar experiencias emocionales
  17. Manifestar piedad o devoción
  18. Representar seguridad
  19. Expresar sentimientos morales
  20. Significar riqueza

Ahora bien, si bien este listado representa un buen ejercicio para enumerar las funciones de la alimentación, lo cierto es que no todas las culturas expresan o manifestan éstas funciones del mismo modo.

Algo que es posible observar, por ejemplo, de manera un tanto más evidente en las festividades y/o celebraciones de naturaleza religiosa. Así como también entre las comensalidades omnívoras y veganas.

En el primer caso, al tratarse de celebraciones de naturaleza religiosa no es lo mismo la mesa de Navidad católica que la mesa de Navidad protestante. Algo que es fácilmente constatable en la comparación entre la (s) Navidad (es) española y/o latina, y la (s) Navidad (es) anglosajona (s) y más concretamente la inglesa.

Algo que pude constatar durante las navidades del 2018 en el suroeste de Inglaterra. La mesa de Navidad consistía en un entrante (uno), y un plato principal (pavo con verduras al vapor). Atrás había quedado el recuerdo de la interminable cantidad de mariscos, embutidos, y quesos (sólo para empezar) de la mesa española.

Más allá de las posibilidades económicas de cada grupo humano, que no es una cuestión menor, lo cierto es que las lógicas de las celebraciones religiosas adoptan caminos muy divergentes en cada caso. Sin entrar en los clichés que si en una cultura se come mejor que en otra, lo cierto es que en la tradición católica es el sentido de la abundancia el que articula las celebraciones. En el caso de la tradición protestante, es el sentido de la austeridad.

Imagen propia²

De un modo un tanto parecido a la tradición católica, los modos de celebración de los comensales omnívoros también están articulados por el criterio de la abundancia. Y sobre todo por la abundancia de alimentos de naturaleza animal.

Son varios los trabajos llevados que se han llevado a cabo por la disciplina antropológica al respecto. El de Mary Douglas (1966) en Pureza y Peligro, es una buena muestra de ello. Un trabajo que recoge las ideas sobre pureza, contaminación y peligro en las diferentes culturas y en el cual la alimentación tiene un rol importante, y más precisamente la explicación sobre porqué ciertas culturas evitan el consumo de determinados alimentos. Concretamente la prohibición de ciertos animales en lugar de otros.

Sin olvidar la importancia de las explicaciones de naturaleza símbólica o económica que se han ofrecido al respecto, resulta importante destacar que un comensal omnívoro demuestra su cariño o amor a través de los alimentos celebrándolo con un “buen queso”, “una buena carne”, “un buen postre” (a base de lácteos o huevos, muy probablemente).

En el caso de los comensales veganos, el cariño, parece emerger en el marco de otro orden de ideas. Al igual que la noción de abundancia, austeridad, pureza y contaminación.

Un comensal vegano también podrá celebrar y/o expresar amor con un «buen queso», o un buen «guiso», etc. Sin embargo, la abundancia, la austeridad, la pureza y la contaminación tienen unas limitaciones éticas comunes muy precisas: evitar el consumo de todo tipo de productos animales.

Si el objeto, por así decirlo, en el que se materializa la celebración y/o la expresión del amor es el alimento, y éste es de diferente naturaleza para cada caso, es acaso posible afirmar que el modo de expresión del comensal amnívoro es de la misma naturaleza que la del comensal vegano (?). Incluso, es de la misma naturaleza el amor expresado por el comensal omnívoro que el amor expresado por el comensal vegano (?).

Seguramente, estos interrogantes podrían formar parte de un debate más amplio en el marco de los inter-activismos. Aquellos comprometidos no sólo con una causa sino con el diálogo entre campos.

Son debates que ya se están dando entre minorías emergentes que la industria alimentaria busca descifrar, en el intento de satisfacer demandas complejas en escenarios sociales donde la diversidad de discursos alimentarios comienza a colapsar. Espacios en los que cada vez son más los comensales comprometidos con futuros más sostenibles y democráticos.

¹ Contreras Hernández J. y Gracia Arnáiz M.(2005). Alimentación y Cultura. Perspectivas antropológicas. Barcelona. Editorial Ariel

² Gracias al supermercado vegano Onlyvegan.es por las imágenes fotos que me han dejado tomar #onlyvegan.es

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